La vida es un reel
En mi casa aterrizar a la hora del descanso en la noche es todo un tema, además de que estamos todo el día con diversas actividades, por lo general, al llegar tenemos que hacer muchas cosas como cenar, acomodar, limpiar, bañarnos, entre otras. El resultado es que siempre nos acostamos varios minutos después de que el reloj marque el comienzo del día siguiente. Lo más interesante es que llego muy cansada a la cama y agarro el celular para poner el despertador, pero termino viendo reels de Instagram…¿qué onda Nalu? Lejos de enorgullecerme, sino, más bien, avergonzada admito que, a veces, puedo pasar cuarenta minutos enganchada a ese “contenido a la carta”. Selecciono algunos para ponerlos en la carpeta de “guardados” y otros se los envío a mi esposo, generando así una nueva forma de comunicación matrimonial. No quiero pensar que soy la única que hace esto, no me dejen sola en esta confesión.
Hace poco, sentí una pesada convicción de que estaba perdiendo poderosamente mi tiempo y mi descanso, me preguntaba qué me quedaba de cada reel, qué recordaba: si los que me daban ternura quedaban en mi mente; si los que brindaban contenidos me dejaban aprendizajes profundos o si obtenía una reflexión significativa de los que trataban de algo espiritual y me topé con un NO. De un promedio de cincuenta reels, dos o tres me servían y quedaban en mi recuerdo, ni siquiera de los que guardo me acuerdo, salvo que sean de una receta, pero tengo que volver a verlos.
En ese mismo tiempo —¡oh casualidad!— venía quejosa porque sentía que el tiempo se me pasaba volando: “¡Otra vez viernes!” le dije a mi esposo cuando me di cuenta de que ya había pasado una semana más. Entonces, me senté a reflexionar y pensar profundamente: ¿cuántos eventos de mi vida son como un reel, que duran un poco, pasan rápido y no me dejan nada más que tiempo usado? Uno de los problemas que logré identificar es que estaba funcionando en modo automático en un gran porcentaje de los aspectos de mi vida. Pero encontré que este “modo reel” también se daba en lo que realmente disfrutaba, debido a la rapidez con la que se mueve el mundo. Y entonces, ¿qué hago? Algo tengo que cambiar, porque entiendo que el producto de este modo de vivir es despertar en ansiedad y pánico.
No sé si tengo una respuesta, pero la Biblia en Eclesiastés dice que todo tiene su tiempo. Esa es la palabra clave: TIEMPO; este mismo libro menciona que Dios lo hizo todo hermoso en su tiempo y puso en nosotros el sentido del tiempo.
Los reels nos dan un sentido fugaz del tiempo y lleno de estímulos, pero nos dejan vacíos y sin contenido, ¡qué paradoja! Para cambiar este patrón mental, tenemos que ejercitar a nuestro cerebro para volver a prácticas que conlleven tiempo y sentido: leer la Biblia y meditarla, hacer jardinería, leer un libro, escribir, hacer caminatas, arreglar algo en nuestra casa, coser, hacer collage, dibujar, hacer pan, comer una mandarina bajo el sol, jugar y acariciar animales. Inclusive tenemos que dejar que las prácticas cotidianas cobren significado nuevamente: comer, dormir, limpiar, cocinar, hacer las compras, etc. Ordenar a nuestro cerebro y corazón que estén ahí, presentes, y que dejen de esperar lo próximo que viene.
Tenemos la misma cantidad de tiempo que tenían nuestros antepasados, pero, casualmente, por estas décadas es que comenzamos a pensar que el tiempo se pasa volando, justo cuando tenemos tecnologías e inventos que, en teoría, facilitan la vida, produciendo todo más rápido.
Hace unos días le hicieron una entrevista a un matrimonio que lleva cuarenta años en el pastorado, tiene cuatro hijos y un montón de nietos. Como no había mucho tiempo, tuvieron que resumir sesenta años de diversas experiencias en veinte minutos. Me pareció injusto, la historia de una familia no se puede simplificar así, pero, ahí mismo, Dios me dijo: “ES QUE ESO ES LA VIDA, NALU, ESE ES EL PASO DEL HOMBRE POR EL MUNDO: SOLO UN INSTANTE”. Quedé helada y me fui a casa a escribir este blog y a pensar en cómo hacer para que lo cotidiano y lo especial de mi vida se convierta en experiencias profundas, singulares y, sobre todo, que estas experiencias puedan dejar una huella en los demás.
“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría”. Salmo 90:12
“Dios hizo todo hermoso en su tiempo, luego puso en la mente humana la noción de eternidad, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin”. Eclesiastés 3:11
Escrito por la Nalu.



Hacer fideos caseros también sirve. Te quiero.
ResponderBorrarSoy la vanghi
BorrarClaro que si! pero si los haces vos amiga
BorrarEn nosotros ya dejaron huellas! Los amamos amigos!!❤️ Lea y Dann
ResponderBorrarLos amamosssss
BorrarHermoso!💚
ResponderBorrarGracias!!!
BorrarMe venia inquietando este tema hace un tiempo... gracias por tu reflexión es de bendición para mi vida!!!
ResponderBorrarQue bueno!!! Me alegra mucho cuando lo escrito acompaña algún proceso
BorrarHermoso blog. Me encantó y espero el próximo escrito!💖
ResponderBorrar-Mafer✨
Te quiero Mafer! siempre apoyando en todo
BorrarA mí hace un tiempo me viene pasando lo mismo, vivimos en modo rápido... empecé a escribir también y eso me ayudó a no solo bajar decibeles sino también a darme cuenta del amor y la miseria de Dios diaria con mi vida .. Si Dios quiere prontito saco mi primer libro!
ResponderBorrarAbrazo grande desde Brasil...
Sabry
Sabry!!!! que hermoso lo que contassss, quiero leer ese libro!!!
Borrarme acabo de dar cuenta que escribí para los mona jajaja con esto que mi celu se corrige en portugués y español, si no presto atención mando cualquiera jajaja....
Borrarno era miseria sino miseria de Dios... ya prontito amiga
Ordenarle a nuestro cerebro y corazón que estén presentes ♥️. Gracias Na 🙌🏻🫶
ResponderBorrarGracias a vos amiga!
BorrarMe encantó! Te quiero ❤️
ResponderBorrargracias!!
BorrarLo clave es entender quién está detrás del sistema que nos quiere viviendo en automático, y nos impide disfrutar del aquí y ahora, llenándonos de ansiedad. Tremenda reflexión amiga 👏🔥
ResponderBorrarTal cual amiga! claramente esta planificado y no es producto de la casualidad
BorrarHace un tiempo (no es casualidad usar esa palabra) que pensamos justamente en cómo para algunas cosas somos jóvenes todavía con Flor, y para cuáles sentimos que no sabemos que hicimos con los años! Y en medio de todo ese pensamiento, llegaron a nuestra vida promesas de Dios y su voz hablándonos tan fuertemente. El tiempo es solamente una forma de contar el paso de los años, una unidad de medida, no mas que eso. Lo que hacemos con ese regalo es lo que cuenta, y como dice mi mamá, cómo recolectamos esos diamantes, esos momentos que hacen que el tiempo, sea más que solo minutos pasando. Gracias Nalu! Por qué está reflexión también llega como una reconfirmación de esas promesas de Dios! 🫂
ResponderBorrarGracias Martin por tu reflexión! que hermosas cada palabra! Los quiero
Borrar