La herida
Con 26 años, el 1º de febrero de 2014 me casé con la persona soñada y puesta en oración por tantos años. Me enamore de quien inició y fue primero en todos mis capítulos del amor. Cuando a uno le sucede que se le cumplen los sueños, entra en un estado de caminar sobre las nubes, algo difícil de explicar, pero hermoso de vivir. De un momento para el otro, se cumple punto por punto lo que oraste y pediste por tantos años, y encima Dios se pone la diez y hace que la realidad sea muchísimo mejor de lo que se soñaba.
Una joven Nalu que nunca había salido del país, de repente estaba con su esposo en un avión, rumbo a su luna de miel... ¡Todas las experiencias eran nuevas y maravillosas! El destino elegido fue Venezuela; la primera parada, Caracas. Decime que es colorida sin decirme que es colorida, diversos olores de comidas totalmente desconocidos para mi, el ritmo de la música que acompañaba cada caminata, mis sentidos agudizados para procesar todo lo que estaba experimentando. Desde allí nos tomamos un avión para ir a la Isla Margarita, había mucha expectativa sobre esta isla por la enorme publicidad que se hacía en la Argentina sobre ella. El hotel un sueño, torres gigantes, muchas piletas, varios restaurantes, traslados en camioneta, playa y comida donde quieras y como quieras, acá si estaba cumpliendo sueños que no sabía que tenía jeje, porque esta chica, la Nalu, no tenía en su lista nada parecido a lo que estaba viviendo.
Una semana después, tocaba tomar otro avión hacia otra locación, porque así como te cuento fuimos a cinco lugares distintos, de repente al subirme al taxi que nos esperaba fuera del hotel, golpeo con la rodilla en el guardabarro del vehículo y me doy cuenta que me había cortado porque salía mucha sangre, al mirar el auto, me doy cuenta que la chapa estaba oxidada y cortada en pedacitos. Me quedé helada y no entendía muy bien que hacer, al chofer solo le interesaba hacer el viaje, por lo que no se le ocurrió pedir disculpas ni ofrecer ayuda. Subimos al auto y mientras hacíamos el recorrido, mi esposo trataba de parar la sangre y no podíamos ver muy bien cuán profunda era la herida. Llegamos al aeropuerto y después de hacer el check-in media renga, fuimos a la sala de emergencias donde me curaron y me dieron las medicaciones e indicaciones correspondientes. Era un corte profundo realizado por una punta oxidada, por lo que había que estar atentos a las infecciones. El viaje continuaba, el próximo destino era igual o mejor al anterior, pero algo había cambiado, estaba herida.
De repente, la alegría, el disfrute y el asombro, cambiaron por miedo, dolor e incertidumbre: ¿Y ahora? ¿Puedo seguir? ¿Qué pasará con nuestros planes? ¿Este dolor me va a permitir seguir disfrutando?
Hace poco conversamos con alguien sobre la gestión emocional en los roles pastorales, de cuidado y de consejería. ¿Qué pasa con la vida cotidiana cuando somos heridos y nos llenamos de enojo, tristeza, miedo y dolor? ¿Qué pasa con las obligaciones cuando nos acaban de herir? ¿Cómo gestionamos esas emociones que nos desregulan cuando tenemos toda la vida por delante? ¿Hay que frenar? ¿Hay que seguir?
No se si tengo una respuesta segura para cada una de esas preguntas, pero si se lo que hice yo con los próximos días que me quedaban de viaje:
1- Fui consciente de mi herida, la reconocía y la nombraba cada nuevo día.
2- La cuide, la cure y después de llevarla a hacerla ver profesionales, hice todo lo que estuvo a mi alcance para ayudarla a sanar.
3-Levante la mirada y me conecte con lo que pasaba a mi alrededor, con el aquí y el ahora, y disfrute a pesar del dolor.
4-Me di cuenta que la herida no podía ser el centro del viaje y la coloque en el lugar en donde tenía que estar.
5-Comprendí que cada día que pasaría la herida iba a ir cicatrizando y presté atención a cada experiencia que estaba viviendo.
6-Aunque me enoje mucho con la actitud del taxista, lo perdoné.
Ahora pensemos que esa herida en la rodilla, representan esas situaciones que generaron y generan dolor en nuestra vida y que mi viaje a Venezuela son las experiencias cotidianas que implica que la vida continúa y tomemos unos segundos para reflexionar…
La gestión emocional es la que nos permite la convivencia entre lo que está en proceso de sanidad y lo que se está viviendo en el ahora y lo que se va a vivir en el futuro. El dolor no puede ser un freno de mano que no permita avanzar, pero tampoco un obstáculo que hay que negar.
¿Sabés las veces que predique en nuestra Iglesia, con un dolor grandísimo en el corazón por alguna situación? ¿La infinidad de consejerías bíblicas que dí en momentos donde yo hubiese preferido que me escucharan?
Gracias a Dios cuento con Él, su Palabra escrita y con personas que me ayudan a sanar, eso permite que la vida continúe “a pesar de”.
Hay mucho por vivir, muchos sueños por cumplir, no permitas que la herida se convierta en el centro de todo y destruya la posibilidad de avanzar hacia lo que viene.
“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”
Juan 16:33
Con 26 años, el 1º de febrero de 2014 me casé con la persona soñada y puesta en oración por tantos años. Me enamore de quien inició y fue primero en todos mis capítulos del amor. Cuando a uno le sucede que se le cumplen los sueños, entra en un estado de caminar sobre las nubes, algo difícil de explicar, pero hermoso de vivir. De un momento para el otro, se cumple punto por punto lo que oraste y pediste por tantos años, y encima Dios se pone la diez y hace que la realidad sea muchísimo mejor de lo que se soñaba.
Una joven Nalu que nunca había salido del país, de repente estaba con su esposo en un avión, rumbo a su luna de miel... ¡Todas las experiencias eran nuevas y maravillosas! El destino elegido fue Venezuela; la primera parada, Caracas. Decime que es colorida sin decirme que es colorida, diversos olores de comidas totalmente desconocidos para mi, el ritmo de la música que acompañaba cada caminata, mis sentidos agudizados para procesar todo lo que estaba experimentando. Desde allí nos tomamos un avión para ir a la Isla Margarita, había mucha expectativa sobre esta isla por la enorme publicidad que se hacía en la Argentina sobre ella. El hotel un sueño, torres gigantes, muchas piletas, varios restaurantes, traslados en camioneta, playa y comida donde quieras y como quieras, acá si estaba cumpliendo sueños que no sabía que tenía jeje, porque esta chica, la Nalu, no tenía en su lista nada parecido a lo que estaba viviendo.
Una semana después, tocaba tomar otro avión hacia otra locación, porque así como te cuento fuimos a cinco lugares distintos, de repente al subirme al taxi que nos esperaba fuera del hotel, golpeo con la rodilla en el guardabarro del vehículo y me doy cuenta que me había cortado porque salía mucha sangre, al mirar el auto, me doy cuenta que la chapa estaba oxidada y cortada en pedacitos. Me quedé helada y no entendía muy bien que hacer, al chofer solo le interesaba hacer el viaje, por lo que no se le ocurrió pedir disculpas ni ofrecer ayuda. Subimos al auto y mientras hacíamos el recorrido, mi esposo trataba de parar la sangre y no podíamos ver muy bien cuán profunda era la herida. Llegamos al aeropuerto y después de hacer el check-in media renga, fuimos a la sala de emergencias donde me curaron y me dieron las medicaciones e indicaciones correspondientes. Era un corte profundo realizado por una punta oxidada, por lo que había que estar atentos a las infecciones. El viaje continuaba, el próximo destino era igual o mejor al anterior, pero algo había cambiado, estaba herida.
De repente, la alegría, el disfrute y el asombro, cambiaron por miedo, dolor e incertidumbre: ¿Y ahora? ¿Puedo seguir? ¿Qué pasará con nuestros planes? ¿Este dolor me va a permitir seguir disfrutando?
Hace poco conversamos con alguien sobre la gestión emocional en los roles pastorales, de cuidado y de consejería. ¿Qué pasa con la vida cotidiana cuando somos heridos y nos llenamos de enojo, tristeza, miedo y dolor? ¿Qué pasa con las obligaciones cuando nos acaban de herir? ¿Cómo gestionamos esas emociones que nos desregulan cuando tenemos toda la vida por delante? ¿Hay que frenar? ¿Hay que seguir?
No se si tengo una respuesta segura para cada una de esas preguntas, pero si se lo que hice yo con los próximos días que me quedaban de viaje:
1- Fui consciente de mi herida, la reconocía y la nombraba cada nuevo día.
2- La cuide, la cure y después de llevarla a hacerla ver profesionales, hice todo lo que estuvo a mi alcance para ayudarla a sanar.
3-Levante la mirada y me conecte con lo que pasaba a mi alrededor, con el aquí y el ahora, y disfrute a pesar del dolor.
4-Me di cuenta que la herida no podía ser el centro del viaje y la coloque en el lugar en donde tenía que estar.
5-Comprendí que cada día que pasaría la herida iba a ir cicatrizando y presté atención a cada experiencia que estaba viviendo.
6-Aunque me enoje mucho con la actitud del taxista, lo perdoné.
Ahora pensemos que esa herida en la rodilla, representan esas situaciones que generaron y generan dolor en nuestra vida y que mi viaje a Venezuela son las experiencias cotidianas que implica que la vida continúa y tomemos unos segundos para reflexionar…
La gestión emocional es la que nos permite la convivencia entre lo que está en proceso de sanidad y lo que se está viviendo en el ahora y lo que se va a vivir en el futuro. El dolor no puede ser un freno de mano que no permita avanzar, pero tampoco un obstáculo que hay que negar.
¿Sabés las veces que predique en nuestra Iglesia, con un dolor grandísimo en el corazón por alguna situación? ¿La infinidad de consejerías bíblicas que dí en momentos donde yo hubiese preferido que me escucharan?
Gracias a Dios cuento con Él, su Palabra escrita y con personas que me ayudan a sanar, eso permite que la vida continúe “a pesar de”.
Hay mucho por vivir, muchos sueños por cumplir, no permitas que la herida se convierta en el centro de todo y destruya la posibilidad de avanzar hacia lo que viene.
“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”
Juan 16:33




Que hermosa reflexión 💜. Hace poco me toco atravesar una situación que implicaba también una herida, por una cirugía. Me asombro mucho ver como cada día esa cicatriz iba sanando ,como el mismo cuerpo iba generando lo necesario para que esa cicatrización sea posible y eso me llevo a reflexionar en cuan importante es la Iglesia, el cuerpo y cuan necesaria es en los procesos de sanidad🥹. Gracias a Dios por esas heridas que nos permiten ver cosas, que quizás de otra manera no entenderíamos!!!
ResponderBorrarsiii! Así, es que necesarias son!!
BorrarHermosa reflexión.lo bueno de todo de tener una o muchas heridas en nuestra vida .tenemos un padre celestial que sana toda aflicción.
ResponderBorrarEl señor hace todo nuevo .da vida dónde hay muerte ,sana dónde hay dolor ,provee de todo lo que necesitan sus hijos .
Yo no me quedo con heridas abiertas que son grietas dónde el enemigo toma lugar .voy a mi papá y entrego todo son reservas.
Bendiciones , perdón 🙏 no se cómo no ser anónimo.
Gloria Vallejos desde chile 😘
Hola Gloria! El sana cada una de nuestras heridas! Ameeeen
BorrarWow... simplemente wow... hermosa e increíble reflexión. Me voy a dormir con grandes preguntas y meditando sobre lo que acabo de leer. Que Dios te siga usando para esto... me abrió la mente y sin dudas el ❤️. Emocionada y ansiosa por el próximo💥😎🤭. (Pd: casi me desmayo cuando vi las imágenes😵💫)
ResponderBorrar¡Que hermoso comentario! GRACIAS
BorrarHermosa reflexión, me encantan tus escritos Naluuuuu ♡ Sanar mientras caminamos, y no perdernos de disfrutar el viaje, porque cada momento es irrepetible 🙌
ResponderBorrar🧡
BorrarHermosaaaa reflexión!!! Tus escritos bendicen mi vida Nalu. Gracias por dejarte usar.
ResponderBorrarPd. Me alegra que a pesar de la herida hayas disfrutado los demás destinos de mi país 🤭💖
Att. Mafer✨
Graciasss Chama!! Tu país una hermosura!
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ResponderBorrarQue importante es entender que mientras caminamos podemos sanar y que la herida no tiene que ser un obstáculo o que nos imposibilita avanzar, siempre y cuando se gestione. Que bendición leerte Nalu. Saludos Aye y Nala❤️✨
Las amoooooo
BorrarYo no voy a decir quien soy pero estuvo muy linda la reflexión la verdad odio leer cosas largas y más por que me sonaba aburrido pero algo me dijo que lo viera y me gusto una banda la verdad re entretenido y lindo mensaje nalu me hacia falta una palabra para dormir. Atte una nena de 13 años!!!
ResponderBorrarWOW! que bueno tu comentario, me sirve mucho!
BorrarQue hermoso descubrir que aun a kilómetros de distancia podemos sentir y vivir situaciones similares… saber que una no está sola y en nuestros roles dentro de la iglesia saber que estas situaciones de heridas pueden aparecer y que podemos vivir la tristeza como un proceso camino hacia la sanidad ! Gracias por tus palabras Nalu siempre llenan mi corazón de esperanza !
ResponderBorrarNo estas sola!! Abrazo grande
BorrarMe senti identificada por la herida y aun por sanar... cdo creo qye ya paso que ya sane .. viene otra q me hace recordar q ya a esp lo pase...pero aveces estoy muy enojada conmigo misma...
ResponderBorrarLo que mas me gusto es la parte de tus sueños hecho realidad! Que bonito! Aho no puedo decir lo mismo. Años con el mismo sueñi y lo que pasa es eso el tiempo la vida lis años pero el sueño no!
Ya llegará querida hermana! A veces tenemos muchas heridas, pero de a poco van sanando y cada una nos va enseñando algo!
BorrarLas heridas dejan marcas , no te olvidas más que pasó. Dios tiene esa virtud de que una herida nos hace sanar el alma. Una madre que pierde un hijo va vivir en silencio la perdida el resto de su vida . Nos convertimos en troncos secos que Dios hace florecer . La esperanza que hay es que en la vida eterna que El nos promete , todo va ser mejor. Mientras tanto acá las heridas nos hacen sanar
ResponderBorrarTenemos una esperanza eterna, lo que pase aqui es pasajero y trae enseñanza, asi es!
BorrarMe encantó. Me hizo pensar en todas las heridas que tuve y cómo gestioné todo eso. Sigo trabajando mucho en mí y leer lo que escribiste me aclara un poco más el panorama. Sigo aprendiendo 😁 y disfrutandoooooo ! Que lindo Naluuuuuuu ❤️
ResponderBorrarTe felicito por gestionar con madurez tus procesos, es algo dificil, pero Dios es quien nos acompaña siempre!
BorrarQue hermosa reflexión y cuánto me habla, de seguir , estar atenta a darle el cuidado que necesita las heridas y saber que no estamos solos en esto y que podemos de disfrutar de todo mientras sanamos, que grande es el señor Dios te bendiga mucho y siga usando tu vida con este blog.cele❤️
ResponderBorrarHermosa reflexión 💝
ResponderBorrarQue linda reflexión Nalu ❤️
ResponderBorrarCicatriz que miro pero ya no duele... Solo te quedaste en mi piel... Dios es fiel siempre, siempre espero que el ruegue por mi para que mi fe no falte cuando tenga que seguir atravesado atravesado cosas...
ResponderBorrarQue buena reflexión, esto me enseña a no dejarme ganar por la emoción y la mala cituacion que pueda estar pasando, gracias por la hermosa reflexión
BorrarMe emociono leerla ,y me benice Dios al conocerla y tenerla como mi pastora ,porque a través de usted Dios me enseña q los procesos de cada herida terminan, cuando le permitimos a Dios que El ,las sane.Poder ver el verdadero enfoque y disfrutar de lo que Dios nos brinda cada día.
ResponderBorrarLa bendigo .
Manzanel Claudia
Leyendo todos los post! Que buenísimo este!!!! Esa definición de gestión emocional, tremenda... es lo que vivimos aquellos que estamos en este lado, de aconsejar a otros, aveces estando rotos. Saludos Nalu!
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