La mosca

   

Desde hace un tiempo, con mi esposo decidimos que la actividad física sería algo importante en nuestras vidas. Hasta hace poco, se trataba de gimnasio y pesas, sin embargo, recientemente, de manera espontánea encontramos un disfrute por emprender caminatas largas y escaladas de cerros de mediana altura. Afortunadamente, la provincia en la que vivimos tiene escenarios naturales que a más de uno dejan sin palabras, por lo que, en pocos días, aquello que fue una acción espontánea se convirtió en un placer que comenzó a ir cuesta arriba. Así como algo maravilloso pasa cuando levantamos esos kilos imposibles con las pesas, algo pasa también cuando emprendemos esas subidas y llegamos a la cima.


Una mañana que oscilaba entre nubes y sol, decidimos emprender la subida al Cerro Wank, situado en La Cumbrecita. Caminamos bastante, haciendo tiempo y esperando que el cielo se despejara; de esa forma podríamos contemplar el increíble panorama de las Sierras Grandes de Córdoba. Comenzamos a subir y, como suele suceder, lo que aparenta ser sencillo siempre encuentra su modo de complicarse. La cima no se puede ver, pero no parece estar tan lejos como la descripción del camino lo indica. Piedras firmes y sueltas, vegetación que va desapareciendo a medida que vamos alcanzando altura; tiempos para tomar agua, tiempos para sacar fotos, tiempos para tomar bocanadas de aire. Las piernas arden, los brazos no saben muy bien qué hacer, algunas pisadas resultan tímidas y otras, fuertes. Por momentos hace mucho calor, pero de repente una brisa fresca obliga a ponerse la campera. Mi esposo que es mucho más alto que yo lleva un ritmo que no puedo alcanzar, pero me espera y, con esa falta de aire característica de un asmático, además de ir despacio, necesito frenar para recobrar el aliento.

Nos cruzan algunos que dicen: "les falta la peor parte", ¿a qué se refieren? ¿Qué es para ellos “lo peor”? Mi cara expresa confusión, no entiendo la intención con la que me dicen eso. Quiero pensar que están bromeando, pero, a medida que todo se vuelve más silencioso, compruebo que es verdad, el camino comienza a ser más duro. Y desde ahí, mirando a mi esposo subir y subir, me acuerdo de la vida, de lo hermosamente caótica y empinada que es en todas sus etapas. Pienso en los procesos, en las asperezas que nos implican y en cómo forman nuestro carácter. No me puedo dar por vencida, eso me motivó más: ¡voy a llegar a la cima!, me repito a mí misma (mientras escribo, empiezo a creer que no me refería solo a la montaña).


¡Llegamos! Desde la cima no podía creer la belleza que contemplaban mis ojos, el aire puro que respiraban mis pulmones y el fuego que me recorría todo el cuerpo. Nos sentamos a disfrutar de la vista, del silencio, de la victoria, todo era hermoso. Pero, entonces, apareció ella: la mosca, mil setecientos quince metros de altura ¿cómo puede ser?. Ahí estaba la atrevida y arrogante, dispuesta a molestarnos y a mostrarle a mi esposo (que las odia) cómo es capaz de arruinar un momento sublime. Inmediatamente me acordé de algo y lo relacioné con lo que minutos antes había pensado: en la Biblia, el diablo es conocido como el señor de las moscas* (no podría quedarle mejor ese traje). La vida es cuesta arriba, los procesos son una aventura muy desafiante y las dificultades hay que atravesarlas para seguir. Uno continúa y, en un momento determinado, encuentra esa cima, esa victoria, esa respiración de llegada a la meta. Pero, ojo, en solo unos minutos te das cuenta de que ahí, en esa cumbre, también está el señor de las moscas, dispuesto a arruinarlo todo, a distraerte y a desenfocarte. 


Hace poco, una amiga, luego de varios años, emprendió el regreso de España a Argentina  (sí, sorprendente pero real) y, en obediencia a un llamado de Dios, se embarcó en una odisea terrible de mudanza, procesos y adaptación a una nueva realidad en todos los sentidos. En una secuencia muy extraña, luego de acondicionar su nuevo departamento y dejarlo hermoso y de hacer de este lugar su refugio, una mañana se levantó y se enfrentó a una casa repleta de gusanos amarillos. Estaban en la cocina, debajo de las alfombras, del sillón, de la heladera. Ella los barría y volvían a salir. Pasó días completos en esta situación desagradable, encontrando esas asquerosidades. Pero la incomodidad no terminaba ahí: después de algunas semanas aparecieron moscas muertas en toda la casa. Levantarte y encontrar plagas de insectos en tu vivienda es una experiencia desalentadora que no recomiendo a nadie tener. Frente a tal desenlace, caímos en cuenta de que esos gusanos que habían estado “de visita” eran larvas de moscas, por lo que una comunidad de estos molestos insectos había elegido su impecable departamento para habitar y reproducirse. Hasta el día de hoy, no encontramos explicación a esa sucesión de eventos insólitos que rodearon a mi amiga, pero sí nos quedó muy en claro que, cuando ella logró construir ese refugio, incluso en medio de tanto caos, las moscas vinieron a molestar, causar miedo y desenfocar.


Mi aprendizaje es que el rey mosca SIEMPRE APARECE, en el comienzo, en el camino y en las llegadas; y eso nos recuerda que vivimos en medio de su sistema, aunque no somos de ese mundo. Seguiremos caminando, nos esforzaremos, subiremos y escalaremos cada desafío hasta que Jesús vuelva, sin perder la conciencia ni olvidarnos de que el rey mosca anda buscando a quien arruinar.


"Todo eso les sucedió para servir de ejemplo y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir"

1 Corintios 10:11-13


*El señor de las moscas es el significado de Beelzebú mencionado por ejemplo en Mateo 3:22 o en 2 Reyes 1:2


Escrito por Nalu.


Comentarios

  1. 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Dios bendiga sus manos pastora ,su mente ,es hermoso leer y a la ves poder sentir que Dios la usa atravez de sus reflexiones, para hablar a nuestros corazones . La bendigo.

      Borrar
  2. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas, pero anímense, porque yo he vencido al mundo. Juan 16: 33

    ResponderBorrar
  3. Simplemente hermoso. Cada palabra justa. Todo se puede en Dios que nos fortalece. ¡Felicitaciones Nalu!

    ResponderBorrar
  4. Hermosa reflexión Nalu, adelante con los escritos! Y gracias 🧡

    ResponderBorrar
  5. Felicidades amiga por tu primera publicación!

    Bellísima reflexión!!
    Quiero más y más!!±

    ResponderBorrar
  6. Buenísimo escrito.
    ¡Gracias! 🤍

    ResponderBorrar
  7. Gracias Nalu, llegaste a mi corazón! Un abrazo fuerte!

    ResponderBorrar
  8. Increíble, me abrió los ojos❤️‍🔥🙌🏼

    ResponderBorrar
  9. Que hermoso tu escrito amiga, como siempre digo, sos genia!!
    Tenés un don para expresar con palabras y siempre unidas a tus actos, sos ejemplo e inspiración para muchos, me incluyo !
    Gracias por compartirte y permitirnos leerte, disfrutar y aprender. Que Diosito te bendiga siempre.❤️

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Gracias amiga! muy generosa con tus palabras! gracias por tomarte el tiempo de leerme...

      Borrar
  10. Impecable 10
    Increíble narrativa

    ResponderBorrar
  11. Súper
    Impecable 10
    Prolija narrativa

    ResponderBorrar
  12. Excelente recordatorio!! Una mosca pequeña queriéndonos robar la mirada de aquello que muestra la grandeza de nuestro Dios. Gracias Nalu!!

    ResponderBorrar
  13. Me encantó Nalu, sencillo pero hermosa reflexión. Te sigo leyendo ❤️

    ResponderBorrar
  14. Me encantó la capacidad de plasmar el "aquí y ahora" de cada situación, dando lugar a la imaginación del lector. Y gracias por recordarme que en los procesos siempre nos vamos a encontrar con el señor mosca. Pero Jesús ya venció!

    ResponderBorrar
  15. Hermosa la reflexión, a seguir persevera do aunque vengan las moscas a tratar de desenfocarnos del propósito 🙌💓

    ResponderBorrar
  16. No sólo tenemos en Jesús al Quitamanchas sino también al Matamoscas.Adelante escritora.

    ResponderBorrar
  17. Me encantó. La de los gusanos la viví en el laburo, re molestos y asquerosos, me dió una bronca. En fin, tremenda reflexión, me hace pensar mucho. Te voy a seguir leyendo porque me gusta hacerlo y vos escribís cosas de piolaaaaa! Achalay! Te quiero Naluuuuuusss!

    ResponderBorrar
  18. Primero gracias a Coty por compartir y a vos Nalu por tan lo escrito. Y, al respecto de lo que mencionaste, es real y te leo y lo recuerdo, pero a la vez noto que rapida soy para olvidar que hay uno que intencionalmente se quiere meter como mosca en la sopa, jaja. Gracias por recordarlo.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Gracias Mari! El ruido de las moscas es como el ruido de la voz del diablo y sus mentiras, vienen y van, molesta y hace dar escalofríos

      Borrar
  19. Que precioso!!! Gracias Nalu

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares